La dificultad de las palabras clave actúa como una prueba de realidad durante la planificación SEO. Muestra lo competitivo que es un término en los resultados de búsqueda actuales y si merece la pena luchar por él. La cifra en sí puede proceder de una herramienta, pero la decisión en la que se basa es estratégica: ¿cuál es el coste de la clasificación y puede el sitio competir de forma realista?
Explicación sencilla de la dificultad de las palabras clave
La dificultad de las palabras clave no es una suposición, sino una estimación del esfuerzo que costará situar una página entre los 10 primeros resultados de búsqueda para un término específico. Suele mostrarse como un número del 0 al 100, en el que las puntuaciones más bajas significan menos competencia. ¿Puntuaciones más altas? Ahí es donde viven los pesos pesados: dominios con autoridad, backlinks y contenido profundamente optimizado.
Lo que refleja la puntuación no es la palabra clave en sí, sino la fuerza de las páginas que ya están clasificadas para ella. Herramientas como Semrush o Ahrefs analizan el número de enlaces de calidad que tienen esas páginas, la solidez general de los sitios web y la adecuación del contenido a la intención de búsqueda. Si la primera página está repleta de guías largas de grandes marcas, el listón estará alto.
No se trata sólo de matemáticas. La interpretación de la dificultad de las palabras clave depende del contexto: quién hace la pregunta. Una puntuación KD de 40 puede ser manejable para una empresa B2B SaaS con una fuerte autoridad de dominio, pero muy fuera del alcance de un sitio nuevo. Por eso, los equipos tratan la cifra como un punto de referencia, no como una barrera. Ayuda a determinar dónde centrarse: ir a por lo que se puede conseguir ahora, crear autoridad y avanzar gradualmente hacia un territorio más competitivo.
Convertir la dificultad de las palabras clave en una estrategia práctica en Lengreo
En Lengreo, La dificultad de las palabras clave es para nosotros una herramienta de orientación, no sólo un filtro. Nos ayuda a comprender dónde podemos competir ahora mismo y dónde necesitamos crecer. Antes de comprometernos con cualquier palabra clave, examinamos el panorama completo: intención de búsqueda, panorama competitivo y cómo encaja ese término en la estrategia de crecimiento más amplia. Una puntuación baja no es suficiente por sí sola, y una puntuación alta no siempre significa “espera”.”
Por lo general, empezamos por buscar palabras clave de dificultad baja o media, pero con intención comercial o transaccional. Éstas se convierten en la base de nuestros grupos de contenidos, diseñados para generar tráfico cualificado, aumentar la autoridad y crear enlaces internos a términos más difíciles y de mayor valor. A medida que el sitio gana impulso, nos expandimos gradualmente a un territorio más competitivo con contenidos respaldados por señales técnicas y fuera de la página más sólidas.
Este enfoque funciona especialmente bien en sectores verticales complejos como SaaS, ciberseguridad y biotecnología, donde la elección de palabras clave debe generar algo más que clics. Si quieres ver cómo aplicamos esta idea en campañas reales, consulta nuestras actualizaciones en LinkedIn o Instagram.
Cómo se calcula la dificultad de las palabras clave
No existe una fórmula única para determinar la dificultad de las palabras clave: cada herramienta SEO tiene su propia versión. Pero en el fondo, la mayoría de ellas analizan las mismas señales básicas. El objetivo es responder a una pregunta sencilla: ¿qué fuerza tienen las páginas que ya están clasificadas para este término? Esto es lo que suele incluirse en ese cálculo:
- Perfil de backlinks de las páginas más visitadas: Las herramientas analizan el número y la calidad de los enlaces que apuntan a las URL mejor clasificadas. Si esas páginas tienen una densa red de vínculos de retroceso de sitios de confianza, la puntuación de dificultad aumenta rápidamente.
- Autoridad de dominio de los competidores: No se trata sólo de una página, sino de todo el dominio. Las páginas de sitios como Forbes o Wikipedia reciben un impulso por el mero hecho de existir. Competir con eso significa aportar algo más que buenos contenidos.
- Señales de optimización en la página: Las herramientas comprueban si las primeras páginas utilizan la palabra clave en el título, los encabezados y el cuerpo. Si todos los resultados están muy optimizados, eso añade otro nivel de competencia.
- Calidad del contenido y alineación de intenciones: Esta parte es más difícil de medir, pero es importante. Si los primeros resultados responden realmente bien a la consulta -con contenidos estructurados y completos-, eso sube el listón. No se trata solo de escribir algo mejor, sino de superar un contenido que ya funciona.
- Tráfico y compromiso (a veces): Algunas herramientas, como Semrush, pueden tener en cuenta el tráfico orgánico estimado de esas páginas o las señales de participación de los usuarios como parte de la puntuación de dificultad. Es menos común, pero se está convirtiendo en parte de la imagen en las herramientas más nuevas.
Cabe señalar que Google no asigna estas puntuaciones. Son creadas por plataformas de SEO que intentan hacer ingeniería inversa de lo que se necesita para ganar. El número es sólo una herramienta. El verdadero conocimiento viene de entender lo que hay detrás y lo que significa para tu propia estrategia de contenidos.
Qué significan realmente las distintas puntuaciones KD
Las puntuaciones de dificultad de las palabras clave suelen mostrarse en una escala de 0 a 100. Pero la cifra por sí sola no lo dice todo, a menos que esté vinculada a expectativas reales. Pero el número por sí solo no cuenta toda la historia a menos que esté vinculado a expectativas reales, y éstas varían en función de quién realiza la clasificación. Así es como la mayoría de los equipos de SEO interpretan los rangos.
0-14: Muy fácil
Se trata de la fruta madura. Si una palabra clave se encuentra en este rango, es probable que tenga poca competencia, que haya páginas débiles posicionadas para ella, o ambas cosas. Incluso un sitio nuevo con un contenido decente puede conseguir tracción aquí sin mucha construcción de enlaces. Es ideal para crear un impulso inicial o para abordar cuestiones de nicho que nadie ha abordado adecuadamente.
15-29: Fácil
Sigue siendo muy factible, sobre todo para sitios pequeños o medianos con pocos enlaces detrás. A menudo se trata de búsquedas de cola larga o relacionadas con productos muy específicos. Merece la pena darles prioridad si la intención coincide con los objetivos empresariales reales: la visibilidad sin conversión no paga las facturas.
30-49: Posible
Esta es la zona media. La competencia es mayor, pero no inmanejable. Para posicionarse aquí, la página necesita algo más que una buena estructura: necesita un contenido sólido que responda directamente a la intención de búsqueda, además de unos cuantos backlinks de confianza. Para las empresas con una autoridad creciente, este rango suele ofrecer el mejor equilibrio entre esfuerzo y rentabilidad.
50-69: Difícil
Ahora sí. Las palabras clave de este rango suelen estar dominadas por grandes marcas o dominios consolidados. Para competir, un sitio necesita una autoridad consistente, un perfil de backlinks sólido y un contenido destacado. No es imposible, pero requiere planificación y paciencia.
70+: Muy difícil
Aquí es donde viven los actores empresariales. Estas palabras clave suelen formar parte de temas amplios y de gran volumen o de espacios comerciales muy competitivos. Posicionarse aquí a menudo requiere años de crecimiento del dominio, ecosistemas de contenido en capas y un SEO fuera de página serio. Es factible, pero sólo para aquellos que ya han construido una autoridad seria o tienen los recursos para hacerlo.
Rápida comprobación de la realidad
Una puntuación KD no es un botón de sí/no. Una palabra clave con una puntuación de 60 no es “mala”, simplemente no merece la pena perseguirla si el sitio no está preparado para ello. Interpretar el número a través de la lente de la fuerza actual de un sitio es lo que separa una lista de palabras clave de una estrategia real.
KD e intención de búsqueda: no se clasifique por lo incorrecto
La dificultad de las palabras clave muestra lo difícil que es posicionarse. Pero la verdadera pregunta es: ¿para qué? Una cosa es aparecer en la primera página y otra atraer a personas que están realmente dispuestas a participar, convertir o comprar. Ahí es donde entra en juego la intención de búsqueda.
Sin coincidir con la intención de la palabra clave, incluso un término de baja KD puede ser un callejón sin salida. Los motores de búsqueda están entrenados para ofrecer no sólo resultados, sino respuestas relevantes. Por lo tanto, si el contenido no coincide con la intención, aunque sea mínimamente, no pegará. No importa lo bien que esté escrito o lo fácil que parezca la palabra clave sobre el papel.
Tipos de intención de búsqueda (y lo que indican)
Cada palabra clave conlleva un tipo de intención diferente. Los buenos equipos de SEO no se limitan a perseguir puntuaciones, sino que leen la intención como si fuera un mapa.
- Informativo: Se trata de consultas sobre “qué es” o “cómo se hace”. El buscador quiere respuestas, no productos. Son excelentes para generar confianza y concienciación, pero no espere conversiones directas.
- Navegación: La persona ya sabe adónde quiere ir. Piensa en búsquedas de marca como “Notion login” o “HubSpot pricing”. Estas tienen menos que ver con la competencia de contenidos y más con la visibilidad.
- Comercial: Estos buscadores están comparando opciones. Frases como “mejor software de correo electrónico para startups” o “Ahrefs vs Semrush” entran aquí. Un contenido sólido puede ayudar a tomar decisiones.
- Transaccional: Esta es la intención más cercana a los ingresos. La persona está lista para actuar: comprar, inscribirse, reservar una llamada. Las palabras clave pueden incluir “comprar”, “demostración” o nombres de productos específicos.
Por qué es importante cuando se combina con KD
Una palabra clave con una puntuación de dificultad de 15, pero con una intención puramente informativa, puede generar tráfico y ningún contacto. Por el contrario, una palabra clave comercial con un KD de 40 podría generar oportunidades, si la página ofrece exactamente lo que el buscador espera encontrar.
Por eso, la dificultad de las palabras clave y la intención de búsqueda deben leerse siempre juntas. No todo el tráfico es igual. El SEO inteligente no persigue el volumen, sino que prioriza la relevancia, el momento y la adecuación.
Uso de KD en una estrategia SEO real
La dificultad de las palabras clave no sólo sirve para filtrar palabras clave, sino que es una herramienta para determinar cómo se desarrolla una estrategia de contenidos a lo largo del tiempo. Los equipos la utilizan para separar lo que es posible ahora de lo que debe esperar hasta que la autoridad del dominio, los vínculos de retroceso o las señales de confianza se pongan al día. No se trata tanto de evitar las palabras clave difíciles como de secuenciar los esfuerzos para conseguir tracción más rápidamente.
En la mayoría de las estrategias, KD ayuda a definir qué páginas entran en la categoría de “ganancia rápida” y cuáles son inversiones a largo plazo. Las palabras clave de baja dificultad y alineadas con la intención se convierten en contenido de grupo: útil, específico y más fácil de clasificar. Estos contenidos devuelven autoridad a las páginas pilares de alta dificultad que se dirigen a términos más amplios y competitivos. El objetivo no es clasificarse una vez. Se trata de construir el tipo de profundidad temática en la que los motores de búsqueda confían y recompensan repetidamente.
Elección de la herramienta KD adecuada (y por qué difieren las puntuaciones)
Las puntuaciones de dificultad de las palabras clave suelen variar de una herramienta a otra, y eso es de esperar. Cada una calcula el número de forma diferente en función de lo que prioriza. Algunas se basan más en los perfiles de backlinks, otras en la autoridad del dominio o en las estimaciones de tráfico. El resultado es que una sola palabra clave puede mostrar tres puntuaciones diferentes dependiendo de dónde se compruebe. He aquí un desglose de cómo las herramientas más comunes tienden a acercarse a KD:
- Ahrefs: Se centra en el número de dominios de referencia que enlazan con las páginas mejor clasificadas. La puntuación aumenta cuando esos enlaces proceden de sitios fuertes o conocidos.
- Semrush: Combina los datos de backlinks con la fuerza del dominio, y ofrece una versión llamada Personal Keyword Difficulty (PKD), que intenta ajustar la puntuación basándose en la autoridad actual del propio sitio del usuario.
- Moz: Utiliza sus propias métricas Domain Authority y Page Authority para estimar el grado de competitividad de una palabra clave. Estas puntuaciones se basan en los perfiles de enlaces generales y la estructura de la página.
- Otras herramientas: Algunas plataformas tienen en cuenta el tráfico orgánico a las páginas de clasificación o los cambios en los resultados de las SERP a lo largo del tiempo. Esto puede ser útil para detectar cambios en la competitividad o para comprender el dinamismo del tema.
Lo que importa no es el número exacto, sino cómo lo define la herramienta y si esa lógica se ajusta a la fase actual del sitio. La puntuación KD más útil es la que se aplica de forma coherente en la investigación y la planificación de contenidos, no la que parece más baja sobre el papel.
Conceptos erróneos sobre las enfermedades de transmisión sexual
La dificultad de las palabras clave es útil, pero a menudo se malinterpreta. Los equipos a veces lo tratan como un sistema de luz verde: bajo significa seguir, alto significa parar. En realidad, es un punto de partida, no una respuesta final. He aquí algunas ideas que vale la pena desaprender.
1. Clasificaciones bajas de las garantías KD
No es así. Una palabra clave con un KD de 10 puede no llegar a ninguna parte si el contenido no coincide con lo que la gente está buscando. Si la intención es errónea o la estructura de la página no da en el clavo, ni siquiera los términos de menor dificultad llegarán a buen puerto.
2. KD alto significa no molestarse
Eso tampoco es siempre cierto. Algunas palabras clave difíciles merecen la pena, pero no de inmediato. A menudo se convierten en objetivos a largo plazo que se construyen con el tiempo a través de grupos de contenidos y enlaces. Una palabra clave con una puntuación de 70+ hoy puede ser viable el próximo trimestre una vez que el dominio tenga más peso detrás de ella.
3. El volumen siempre vence a la dificultad
Buscar palabras clave de gran volumen sin tener en cuenta el KD es un atajo para publicar contenido que nunca sale a la superficie. Una palabra clave realista, de menor volumen, que se alinee con la intención de búsqueda y tenga una competencia alcanzable puede generar más conversiones que un término amplio que nunca se clasifica.
4. Todas las herramientas significan lo mismo
Pues no. Las puntuaciones KD de diferentes plataformas no son intercambiables. Reflejan diferentes puntos de datos y sistemas de ponderación. Comparar un 38 de una herramienta con un 38 de otra no le dirá mucho. Sólo funciona si la misma herramienta se utiliza de forma coherente en todos los ámbitos.
5. KD es estático
Cambia. A medida que se clasifican nuevas páginas, los sitios ganan o pierden autoridad y se añaden vínculos de retroceso, las puntuaciones de KD también cambian. Si se trata como una métrica fija, se pierden oportunidades o se malgastan esfuerzos.
El valor real de KD no es la cifra, sino la reflexión que suscita. Ayuda a los equipos a plantearse mejores preguntas, priorizar de forma más inteligente y comprender dónde está realmente el techo.
Conclusión
La dificultad de las palabras clave no es sólo un número en un panel de control: es un filtro para centrarse. Ayuda a los equipos a dedicar tiempo a los aspectos en los que realmente tienen posibilidades de posicionarse y muestra qué tipo de mejora es necesaria para alcanzar un terreno más competitivo. La puntuación sólo tiene sentido cuando está vinculada al contexto: autoridad del dominio, perfil de enlaces, profundidad del contenido y, sobre todo, intención.
Lo inteligente no es perseguir la puntuación más baja ni asustarse ante la más alta. Se trata de entender dónde está la línea en este momento y cómo moverla. Si se utiliza correctamente, la dificultad de las palabras clave se convierte menos en una barrera y más en una guía.












