La mayoría de las personas no “deciden” convertirse en expertos en SEO, sino que se convierten en ello. Puede que empiece con un blog que necesita tráfico, un negocio que se estanca en Internet o un trabajo que de repente implica arreglar clasificaciones. Lo que sigue suele ser una mezcla de ensayo, error, curiosidad y horas de hojas de cálculo y herramientas de auditoría.
¿La buena noticia? El SEO no es magia ni está controlado. Es un cúmulo de habilidades reales que puedes aprender, probar y mejorar con el tiempo. Algunas partes son creativas, otras muy técnicas y el resto depende de lo bien que sepas comunicar lo que funciona y por qué es importante.
Por qué el SEO seguirá moviendo la aguja en 2026
Muchas cosas han cambiado, pero esto no: la gente sigue buscando cuando quiere algo. Ese momento -cuando alguien escribe una necesidad, una pregunta o un punto de dolor- sigue siendo una de las oportunidades más valiosas que tiene una empresa para aparecer y ganarse la confianza. Por eso el SEO no es sólo relevante, sino fundamental. No es llamativo, no es tendencia, pero sigue impulsando silenciosamente alrededor del 45-53% del tráfico en muchos sitios, dependiendo de la industria.
Y ya no se trata sólo de clasificaciones. Un buen SEO conecta los puntos entre visibilidad, conversión y resultados empresariales reales. Afina su mensaje, alinea su contenido con la intención y se asegura de que las personas adecuadas le encuentren en el momento adecuado. Tanto si eres un fundador, un vendedor o alguien que lo va descubriendo sobre la marcha, saber cómo funciona el SEO significa que no estás adivinando. Estás construyendo con un propósito y puedes medir el impacto.
Qué diferencia a los verdaderos expertos en SEO
Saber extraer palabras clave es útil. Pero no es lo que convierte a alguien en experto. Las personas que realmente consiguen resultados ven el SEO como un sistema. No persiguen listas de comprobación, sino que crean impulso. Esto es en lo que tienden a centrarse:
- Comprender la intención de búsqueda: No sólo lo que la gente teclea, sino por qué lo busca y qué tipo de respuesta busca en realidad.
- Detectar rápidamente los puntos débiles: Enlaces internos rotos, contenido débil, arquitectura desordenada: reconocen los patrones y saben cómo solucionarlos sin complicar demasiado las cosas.
- Sentirse cómodo con los datos: Tanto si se trata de métricas GA4 como de mapeo de contenidos, utilizan los números para orientar las decisiones, no sólo para rellenar informes.
- Explicar las cosas con claridad: Sin palabrería ni jerga, sólo explicaciones reales que ayuden a los equipos o a los clientes a poner en práctica los conocimientos adquiridos.
- Pensar más allá de las clasificaciones: Les importan las conversiones, los clientes potenciales y los ingresos, no sólo la posición #3 en una página que no recibe clics.
Esa es la diferencia. Los verdaderos expertos en SEO no se limitan a optimizar sitios web, sino que crean sistemas que mueven la aguja.
Lengreo: Cuando el SEO no es sólo estrategia, es ejecución
En Lengreo, No hacemos un modelo único. Cuando trabajamos en SEO, nos centramos en las necesidades reales de su negocio, no sólo en palabras clave y auditorías, sino en el tipo de infraestructura que impulsa la visibilidad a largo plazo. Ya se trate de SEO local para nichos de mercado, de mejoras técnicas del sitio o de estrategias de contenidos creadas para clientes potenciales de alto nivel, nos responsabilizamos totalmente del rendimiento.
No nos limitamos a asesorar, sino que integramos. Esto significa que nos adaptamos al ritmo de su equipo, nos alineamos con su proceso de ventas y nos aseguramos de que el marketing no sólo se centre en el tráfico, sino también en los ingresos. Si todavía está pensando en cómo orientar su SEO, le invitamos a explorar cómo trabajamos revisando los resultados de nuestros clientes o siguiéndonos en LinkedIn y Instagram. Somos abiertos sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos.
Y si eres de los que aprenden SEO viendo cómo se mueven las agencias, presta atención a cómo posicionamos la estrategia, no sólo las tácticas. Compartimos resultados del mundo real, no puntos de referencia genéricos. Así es como trabajamos: precisos, responsables y siempre vinculados al impacto empresarial.
Conozca las piezas que realmente hacen que el SEO funcione
Nadie se convierte en experto en SEO leyendo definiciones. Los fundamentos importan, pero sólo cuando están vinculados a los resultados. No es necesario memorizar todas las actualizaciones de Google. Necesita entender cómo los sitios web se ganan la confianza, cómo los motores de búsqueda leen la estructura y cómo se comportan los usuarios. He aquí por dónde empezar.
1. Investigación de palabras clave: Dejar de adivinar, empezar a mapear
La búsqueda de palabras clave no consiste en introducir términos en una entrada de blog. Se trata de averiguar qué le interesa realmente a la gente, cómo lo busca y qué lenguaje utiliza. Un buen SEO empieza por la intención, no por el volumen. Utiliza herramientas como Semrush, Ahrefs o incluso Google Suggest:
- Identificar patrones de búsqueda
- Agrupe palabras clave relacionadas en torno a temas (no sólo frases)
- Asigne palabras clave a objetivos empresariales reales, no a tráfico de vanidad
¿La verdadera habilidad? Saber qué términos merecen la pena y cuáles no llevan a ninguna parte.
2. SEO en la página: Haz que tenga sentido (para humanos y rastreadores)
Aquí es donde tiene lugar la mayor parte del trabajo duro. Se trata de alinear la estructura del contenido, la intención y las señales técnicas para que tanto los motores de búsqueda como los usuarios lo entiendan rápidamente. En qué centrarse:
- Títulos y meta descripciones que reflejen realmente lo que hay en la página
- Estructura clara y legible (H1, H2, H3 - no sólo para el diseño)
- Enlaces internos que ayudan tanto a la navegación como a la indexación
- Contenidos que respondan a la pregunta, no sólo que la eludan.
Un buen trabajo en la página es invisible. Parece obvio, lo que suele significar que funciona.
3. SEO técnico: No deje que el sitio se interponga en su propio camino
No necesitas ser un desarrollador full-stack, pero sí saber cuándo tu sitio está matando silenciosamente su propia visibilidad. Cosas a tener en cuenta:
- Rastreabilidad (robots.txt, problemas con noindex, claridad del mapa del sitio)
- Velocidad y vitalidad de la Web (porque sí, la gente rebota rápido)
- Capacidad de respuesta móvil (la mayor parte de su tráfico probablemente ya no sea de escritorio)
- Contenido duplicado y páginas rotas (arréglelas antes de que Google se dé cuenta)
Herramientas como Google Search Console, Screaming Frog o Sitebulb pueden sacar a la luz problemas que nunca detectarías manualmente.
4. SEO fuera de la página: Construir autoridad que realmente ayude
Los enlaces siguen siendo importantes. No en el sentido de “intercambiar directorios”, sino en el de que los motores de búsqueda confían en los sitios que mencionan otros sitios de confianza. Es reputación, no magia. Los mejores movimientos:
- Difusión específica (artículos, entrevistas, colaboraciones)
- Relaciones públicas digitales con algo real que decir
- Contenidos con enlaces que realmente se comparten
Si su contenido no puede ganar un enlace, probablemente tampoco pueda ganar una clasificación.
5. Analítica: Sepa qué funciona (y qué le hace perder tiempo)
No sabrá si su SEO es bueno a menos que realice un seguimiento. Eso significa establecer objetivos, revisar los datos de búsqueda con regularidad y tomar decisiones basadas en lo que ve. Empiece por dominar:
- Google Analytics (compromiso, rutas de conversión, tasas de rebote)
- Google Search Console (impresiones, clics, CTR)
- Herramientas de seguimiento de palabras clave (para controlar el movimiento y las tendencias)
No haga un seguimiento de todo. Haga un seguimiento de lo que conecta con los resultados empresariales. El resto es ruido.
No hace falta que domines todo esto el primer día. Pero si te sientes cómodo con estas piezas - y cómo se conectan - dejarás de adivinar. Empezarás a hacer movimientos que realmente cambiarán el rendimiento de un sitio. Es entonces cuando las cosas se ponen interesantes.
Aprender con la práctica: es la única manera de mantenerse firme
No puedes convertirte en un experto en SEO simplemente leyendo artículos. En algún momento, tienes que ponerte manos a la obra y, preferiblemente, meter la pata un par de veces. Ahí es donde se aprende. Construir un sitio desde cero, llevar a cabo una campaña real o indagar en las analíticas en busca de algo importante: esas son las repeticiones que separan la teoría de la habilidad.
Empiece por algo que controle. Un sitio personal, un proyecto paralelo, un blog sobre algo que realmente te interese. Ahí es donde puedes experimentar sin presiones. Rompe cosas, pruébalas, aprende lo que realmente mueve la aguja, no lo que suena bien sobre el papel.
También puedes acelerar las cosas ayudando a otros. Las pequeñas empresas, las organizaciones sin ánimo de lucro, las empresas emergentes, a menudo necesitan ayuda de SEO y no pueden permitirse agencias. Ofrécete a ayudarles. O busca prácticas en equipos que ya realicen campañas a gran escala. La clave es la siguiente: proyectos reales, apuestas reales, datos reales. Así es como se supera el modo principiante y se empieza a pensar como alguien que es dueño de los resultados.
Utilizar las herramientas adecuadas sin agobiarse con ellas
Para hacer un buen SEO no se necesitan veinte pestañas abiertas ni cinco paneles de control. Pero sí se necesitan las herramientas adecuadas y una idea clara de para qué sirve cada una. El objetivo no es automatizar el pensamiento. Se trata de eliminar el ruido y actuar con mayor rapidez. Esto es lo que probablemente debería haber en tu pila:
- Para la búsqueda de palabras clave: Semrush, Ahrefs o incluso el Planificador de palabras clave de Google. Te ayudarán a ver cómo busca la gente, qué preguntas hacen y dónde está la verdadera oportunidad. No te limites a perseguir el volumen de búsquedas, busca patrones.
- Para auditorías in situ y salud técnica: Screaming Frog, Sitebulb y Google Search Console. Estos son sus diagnósticos. Te dicen lo que está roto, lo que está bloqueando los rastreadores, y donde su estructura está en silencio que le impide.
- Para el análisis de backlinks: Utiliza herramientas como Ahrefs o Semrush's Link Building Tool para saber quién te enlaza, por qué es importante y dónde tienes lagunas. La calidad de los enlaces gana siempre a la cantidad.
- Para el seguimiento del rendimiento: GA4 y Search Console son tu mejor opción. Establezca objetivos reales. Realice un seguimiento del comportamiento real. No se limite a hacer capturas de pantalla de las clasificaciones: comprenda lo que convierte y lo que rebota.
- Para conocer la competencia: Utiliza Semrush Domain Overview o Similarweb para estar al tanto de lo que hacen los demás. No para copiar, sino para detectar movimientos, lagunas y cambios a tiempo.
No necesitas dominarlas todas a la vez. Empieza hoy con lo que te ayude a tomar decisiones. El resto puede esperar. Complicar en exceso tu conjunto de herramientas es otra forma de procrastinar.
Manténgase informado sin perder la cabeza
Estar al día de las noticias sobre SEO puede ser como beber de una manguera. Actualizaciones de algoritmos, nuevas herramientas, cambios en las mejores prácticas... nunca paran. Pero aquí está la verdad: no es necesario seguir todo. Sólo necesitas un sistema que te mantenga al día sin quemarte.
Elige dos o tres fuentes en las que confíes. Puede ser Search Engine Land, el blog de Semrush o alguien de LinkedIn que comparta constantemente información útil. Dedica diez minutos varias veces a la semana. Hojea, guarda lo que te interese e ignora el resto. No se trata de ser el primero, sino de seguir siendo relevante.
Además, habla con gente real. Únete a una o dos comunidades en las que la gente comparta lo que realmente funciona, no solo la teoría. Puede ser un grupo de Slack, un Discord privado o incluso un grupo de LinkedIn con poco ruido. La cuestión es: no lo hagas solo. Y, por supuesto, no te quedes con las actualizaciones sobre las que no piensas actuar.
Certificaciones y Comunidad: Donde realmente importan
Obtener la certificación no te convertirá en un experto de la noche a la mañana, pero puede mover la aguja en el contexto adecuado. Sobre todo si cambias de sector, solicitas un puesto o intentas conseguir clientes autónomos que aún no te conocen. Piensa que no es tanto un sello de maestría como un atajo de credibilidad.
Cuándo obtener un certificado (y cuándo no es más que trabajo)
Las certificaciones son útiles cuando:
- Estás al principio de tu carrera y necesitas pruebas de que has hecho los deberes
- Trabajas en una empresa que valora las insignias y la formación formal.
- Te estás posicionando para trabajar como autónomo o en una agencia y necesitas esa señal de confianza adicional.
Opta por programas respetados, como Google Skillshop, Semrush Academy o las certificaciones de BrightEdge si tu objetivo son las empresas. Evita la palabrería de pago. Si no te enseña algo real o relacionado con tu forma de trabajar, sáltatelo.
Comunidad: El atajo para mantenerse alerta
La forma más rápida de subir de nivel no es en solitario, sino a través de personas que ya están haciendo el trabajo. Únete a algunos espacios reservados: Grupos de Slack, círculos especializados de LinkedIn, Discords exclusivos para invitados. No te quedes al acecho. Haz preguntas. Ofrece ayuda. Comparte lo que estás probando.
Aquí es donde están las verdaderas ideas. No en los resúmenes de los blogs, sino en las tranquilas charlas entre operadores que construyen cosas que realmente funcionan. Rodéate de gente que haga buenas preguntas y cuestione las respuestas superficiales. Así es como se crece más allá del nivel superficial.
Conclusión
Convertirse en un experto en SEO no es un título que se reclama. Es algo que se construye poco a poco, a través de pequeñas victorias, retroalimentación real y muchos ajustes sobre la marcha. No es necesario saberlo todo. Sólo tienes que interesarte por cómo funcionan las cosas, ser curioso y seguir aprendiendo en público.
La verdad es que Internet está lleno de gente que hace lo mismo que tú: intentar descifrarlo, intentar mejorarlo. Ésa es la verdadera ventaja: no sólo las herramientas o los marcos de trabajo, sino la voluntad de seguir en ello. Si ya te estás preguntando cómo mejorar, vas por buen camino. Sigue adelante.











